

En su apartamento de 68 metros cuadrados en Singapur, Adriano Tawin, cofundador de una editorial inmobiliaria y una tienda de decoración para el hogar, ha creado un espacio que rezuma tranquilidad, personalidad e intencionalidad. Los cálidos tonos de mediados de siglo, los materiales táctiles y la luz natural cambiante definen su estilo y reflejan su enfoque en la sensación que debe transmitir un hogar, no solo en su aspecto.

La iluminación desempeña un papel sutil pero esencial. Adriano valora la calidez, la regulación y la forma en que la luz interactúa con el entorno.
«Una buena iluminación debe ser invisible, a la par que fundamental».

Entre sus piezas más queridas se encuentra la VL45 Portable, una lámpara de Louis Poulsen que combina una presencia escultural con un brillo suave y ambiental.
«Es como una interpretación moderna de un farol. Funcional y bella, delicada pero impactante».
Para Adriano, Louis Poulsen representa mucho más que el diseño: simboliza la atemporalidad.
«Son piezas que se quedan contigo. Discretamente, con naturalidad. Durante años».



