Teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros, en promedio, pasamos hasta un 90 % de nuestro tiempo en espacios de interior, no recibimos la suficiente luz natural. Por lo tanto, en cualquier oficina es esencial contar con niveles de iluminación adecuados en todo el espacio para mayor bienestar de cualquier persona que trabaje en él, puesto que a menudo se carece de iluminación natural.
La luz nos afecta de manera muy diferente a lo largo del día. Por ello, el elemento tiempo es esencial en la planificación de la luz y la arquitectura. A la hora de planificar la luz de los edificios, debemos aprender del estudio de los cambios de nuestra actividad corporal a lo largo del día: nuestro ritmo circadiano: El reloj de 24 horas del cerebro humano, que pasa de la somnolencia al estado de alerta a intervalos regulares.
Al realizar las diversas tareas habituales en una oficina, ya sea en el escritorio, en las salas de reunión o en cualquier otro lugar de la misma, la falta de luz natural tiene como consecuencia el sobreesfuerzo ocular y, sin los niveles de iluminación adecuados, tensará sin querer los músculos de sus ojos. Esto puede provocar dolores de cabeza y hacer que encuentre difícil concentrarse en las tareas que está realizando y, con ello, se reduzca su productividad.